El contenido de gaming dominante prioriza el entretenimiento inmediato: gameplays, reacciones, streams. Escasea el análisis del videojuego como obra cultural, artística y política, sobre todo desde el Cono Sur. La crítica profunda suele venir de Europa o Estados Unidos, homogénea y nostálgica. Press Start traduce la experiencia de jugar en reflexión comunicacional.